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KU, El Mercurio de Valparaíso · 2014 · reseña

Michael Jackson: el muerto más rentable

Cultura / Música

19 de octubre de 2014

Portada de Jacksonismo. Michael Jackson como síntoma, de Mark Fisher (ed.)
Mark Fisher (ed.)Jacksonismo. Michael Jackson como síntomaCaja Negra · 2014

“El rey del pop” se situó en el número uno del ranking de ganancias de Forbes. Paralelamente, un grupo de intelectuales lo analizó como un síntoma de estos tiempos.

Por J.C. Ramírez Figueroa

Es extraño lo que le pasó a Michael Jackson, declarado esta semana como “el muerto más rentable” por la revista Forbes, por encima de Elvis y Bob Marley. Desde que el “Nevermind” de Nirvana lo empujara del top one de la Billboard en 1992, el cantante cayó en un espiral de acusaciones, burlas y artículos sobre un supuesto fracaso artístico, aunque seguía vendiendo millones. Pero una vez muerto, el mundo entero volvió a quererlo, estudiarlo, diseccionarlo. Y sin ironía. Eso es lo que trae “Jacksonismo” (Caja Negra, 2014). Una colección de ensayos sobre el rey del pop que es recomendable leer con YouTube y Spotify abierto: incluye cantidad de citas a canciones y recitales históricos, como la gira “Victory” de 1984 junto a los Jacksons.

Morir en vida

Coordinado por el crítico Mark Fisher, autor del emblemático estudio político/pop “Realismo capitalista” (2009), el libro “Jacksonismo” evita volverse una colección de anécdotas o una biografía que valore —positiva o negativamente— su vida. Al final, Michael es una excusa para que autores como Simon Reynolds (historiador de Oxford) o Suhail Malik (profesor del departamento de Arte de la U. de Londres) reflexionen sobre el poder de los medios, la música pop y la relación del ego con el arte.

El propio Fisher llama a todos estos “jacksonismos” y escribe: “Tal vez haya sido Elvis el único que logró instalarse en el cuerpo y los sueños de prácticamente cada ser humano con el mismo grado que Jackson. (…) Es un personaje tan repetido y consumido en el videodromo que es casi imposible pensar que sea humano… porque obviamente no lo era; volverse carne de video fue el precio de la inmortalidad, y eso significó morir en vida, y nadie lo supo mejor que Michael Jackson”.

En vida, por supuesto, Jackson jamás fue tan (sobre)analizado como Kurt Cobain, su inesperada némesis. Es más, los ríos de tinta que corrieron hasta antes de su muerte comentaron con frenesí sus escándalos financieros, graves denuncias y las cirugías plásticas que ya conocemos.

Terriblemente abusado

Desde distintos territorios se plantea a Michael Jackson como un artista que sólo podía crear desde la incomodidad de la fama, o como un chico sensible y perturbado. “Para un joven de veinticuatro años, esencialmente tímido, asustadizo, inmaduro y (como supimos más adelante) terriblemente abusado, el hecho de descubrir que era la persona más famosa del mundo no podía sino tener resultados extraños en su frágil mente”, escribe Barney Hoskyns, de la web de archivos Rock’s Backpages.

“Básicamente, la tragedia de Jackson no es tan extraordinaria, pero se representó en una escala mediática que le hubiera hecho mal hasta a Elvis. Ningún monto de dinero o fama podía curar las heridas psíquicas del pequeño niño golpeado por su padre-ogro. Patrones clásicos de adicción se hicieron evidentes desde el momento en que los cirujanos comenzaron a esculpir el rostro de Michael”, agrega Hoskyns.

Otros, como Malik, lo instalan en el conflicto racial de Estados Unidos, en un ensayo titulado “Michael Jackson en el límite del riff dialéctico post-racial”. Allí compara el éxito de “Thriller” con la introducción del famoso videoclip de “Black or White” (1991), protagonizada por Macaulay Culkin.

“Un mocoso blanco de clase media envía a su papi excedido de peso y adicto al sillón hacia el espacio exterior, valiéndose de un acorde de potencia sobredimensionado. El niño logra que la fuerza de propulsión de la música envíe al pop (blanco) desde los suburbios estadounidenses hacia África, donde Jackson baila con algunos masái y la verdadera canción comienza”, nos refresca la memoria el autor. Una lectura —blancos versus negros— que cuando éramos adolescentes no habíamos entendido en su profundidad.

Carne de cañón

Lo cierto es que Michael terminó siendo lo que cada uno quiere que sea. Para los intelectuales, carne de cañón para sus tesis. No por casualidad el subtítulo del libro es “Michael Jackson como síntoma”.

El propio antologador asegura que en cada ensayo “sus autores coinciden en que su obra y su vida son un síntoma que requiere ser interpretado, y que su muerte, ocurrida justo después de la última crisis financiera y de la elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos, marcó el final de una era que nadie había ayudado a definir”.

Página del suplemento KU, El Mercurio de Valparaíso, con el titular 'Michael Jackson: el muerto más rentable', una foto del cantante en vivo y la tapa del libro 'Jacksonismo'
Página del suplemento KU, El Mercurio de Valparaíso, con el titular 'Michael Jackson: el muerto más rentable', una foto del cantante en vivo y la tapa del libro 'Jacksonismo'. Archivo original del diario — clic para ampliar.

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