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KU, El Mercurio de Valparaíso · 2014 · reseña

Lou Reed, íntimo

Cultura / Música

3 de agosto de 2014

Portada de Lou Reed. Su vida, de Mick Wall
Mick WallLou Reed. Su vidaAlianza

Un veterano periodista de heavy metal buscó el lado más salvaje —y literalmente más distorsionado— del héroe del rock norteamericano que le cantó a los días perfectos.

Por J.C. Ramírez Figueroa

Algo terrible le sucedió a Lou Reed mientras grababa “Transformer” en 1972: se quedó sin voz. Sucedió en pleno estudio, dejando canciones como “Walk on the Wild Side”, “Satellite of Love” y “Perfect Day” como sublimes piezas instrumentales.

David Bowie y su talentoso guitarrista Mick Ronson —amigos y productores del álbum— estaban espantados. Klaus Voormann, bajista e histórico compinche de John Lennon, no sabía qué hacer.

La verdad es que el cantante estaba con un ataque de pánico que lo había anulado por completo. Se sentía extremadamente afectado de estar rodeado de gente talentosa, hermosa y que, en teoría, había logrado definir su camino artístico. Él, al revés, se sabía bajo de estatura, fracasado en su aventura experimental con The Velvet Underground —los mejores llevando el rock a las galerías de arte— y no estaba seguro de si sus canciones eran tan buenas.

Porque, a diferencia de otros artistas de su generación, Reed era extremadamente inseguro. En su estilo, claro.

El libro

Todo eso puede verse en “Lou Reed. Su vida” (Alianza), flamante biografía del periodista británico Mick Wall, que busca trazar una panorámica de su carrera y de su vida personal, que indudablemente se cruzan todo el tiempo. La carrera del autor es curiosa: comenzó escribiendo sobre new wave y post-punk para la revista Sounds y terminó siendo un referente en la metalera Kerrang!. Es decir, de la vanguardia pop al vértigo del thrash metal, que lo llevó a publicar investigaciones sobre Ozzy Osbourne, Axl Rose, Iron Maiden, Bon Jovi y Led Zeppelin.

Algo curioso, considerando que Reed siempre ha sido celebrado en ambientes más finos y experimentales, al punto que el disco “Lulu” (2011, su sorpresiva colaboración con Metallica tocando en pleno) fue despreciado por prácticamente toda la comunidad de poleras negras. Sin embargo, Wall es inteligente y deja claro que Lou Reed, desde los sesenta, jugó con el ruido y los devastadores efectos de una guitarra conectada a un amplificador, al punto de tocar siempre al tope de la distorsión.

La terapia

“Un judío. Un maricón. Un drogón. Lou Reed había alcanzado los dos primeros objetivos antes de los 17 años, y sus papás lo llevaron a terapia electroconvulsiva, la gran panacea de fines de los 50 con que Estados Unidos buscaba enderezar a los chicos delincuentes”, dispara el autor en la primera página en un inglés rudo y directo (“A jew. A fag. A junkie”). Aunque la mayoría de las biografías dan ganas de saltarse la etapa de la infancia para avanzar al primer ensayo o escándalo público, acá la vida de Reed —que uno aprende a querer y admirar— se vuelve fascinante.

Aunque medios como el diario inglés The Telegraph destacan que el volumen está escrito con más entusiasmo que novedad, siempre es buena la pasión rocker. Y esa es la que encamina diez capítulos con títulos como “De la ruptura al maquillaje”, “Ruido blanco” o “El tao de Lou Reed”, y con grandes historias como el debut de Velvet Underground en un congreso de siquiatría (donde el tema principal era el sexo), el tratamiento electroconvulsivo que aceptaron sus padres debido a sus “problemas mentales”, cómo Jim Morrison estaba fascinado con su figura al punto de imitarla, su relación con Laurie Anderson y su sanación. Pero también nos muestra de qué está hecha su obra: su formación literaria, el contacto con el arte de Andy Warhol, sus influencias musicales, su relación con el glam de David Bowie, sus recitales y cómo sus textos lo convirtieron en uno de los cancionistas más brutales y honestos de la historia del pop.

Las canciones

Porque a Reed, con todo lo cascarrabias que era, debemos reconocerle haberle dado profundidad y espesura urbana a un rock and roll que estaba dominado por los juegos de palabras a lo Bob Dylan o las canciones de amor/deseo/decepción. Entendiendo su vida, podemos acceder con mayor claridad a esas canciones —que deberían ser materia obligatoria— de amaneceres solitarios de domingo. Son horribles esperas a un dealer, plegarias desesperadas, envidia de los hombres afroamericanos o la historia de Waldo Jeffers, un hombrecillo que se mete dentro de un paquete de regalo para desangrarse cuando la chica —que no lo amaba, por cierto— intenta abrir el regalo insertándole una filosa tijera en su corazón. Y como dice Lars Ulrich de Metallica: “Musical e intelectualmente es brillante. Pero creo que se siente muy malinterpretado. La mayoría de las personas tienden a comenzar una conversación desde una posición neutral y luego van avanzando. Él parte desde lo negativo. Entonces, debes llegar a un punto muerto y luego avanzar a lo positivo. Cuando él se siente cómodo y confía, se abre y cosas increíbles pueden suceder”.


En resumen. Lou Reed (1942-2013), cantante norteamericano precursor del rock alternativo. Lideró la banda The Velvet Underground y luego hizo una carrera en solitario. Alianza acaba de publicar una biografía que describe los tratamientos electroconvulsivos que sufrió y sus vínculos con Warhol y David Bowie.

Página del suplemento KU, El Mercurio de Valparaíso, con el titular 'Lou Reed, íntimo' y una foto del músico sentado sobre un case de gira, con anteojos oscuros
Página del suplemento KU, El Mercurio de Valparaíso, con el titular 'Lou Reed, íntimo' y una foto del músico sentado sobre un case de gira, con anteojos oscuros. Archivo original del diario — clic para ampliar.

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