Vicente Bianchi: "No tengo herederos porque nadie ha seguido mi onda"
Cultura / Música
4 de septiembre de 2012
Ha sido postulado 15 veces al Premio Nacional de Música. Y aunque reconoce que le duele haberlo perdido, prefiere concentrarse en ordenar su gigantesco archivo y en preparar su clásica “Misa a la chilena” este domingo a las 10:00 en la Iglesia San Marcos de Macul.
Por J.C. Ramírez Figueroa
Vicente Bianchi (92) ha sido postulado al Premio Nacional de Música quince veces. Y aunque el triunfo del director Juan Pablo Izquierdo es un dato que no puede obviar, él prefiere seguir ordenando en su casa el gigantesco archivo de obras sinfónicas, corales o canciones populares. También preparar su clásica Misa a la chilena en la Iglesia San Marcos de Macul este domingo a las 10:00.
—¿Y cómo se siente usted esta mañana?
—Imagínese. Es como cuando uno pierde algo. Aunque a esta altura cualquier cosa duele. Imagino que el jurado sabe bien qué hacer con la música chilena…
—¿Pero se siente respaldado?
—A mí me quieren harto en Chile. Por eso sé que quedará mucha gente desilusionada. Pero ese dolor me ha pasado muchas veces antes.
—¿Siente que es un premio que potencia la internacionalización y no lo nacional?
—Es bueno que el director haya recorrido el mundo. ¿Pero queda de eso para Chile? ¿Necesita Europa escuchar a Beethoven y Mozart, que se los saben de memoria? Creo que nadie se dedica a pensar en eso. Somos un país con tantas posibilidades de mejorar culturalmente, pero nadie entiende que eso pasa por entender las raíces.
—¿Y cuál sería la razón?
—Yo creo que a los directores no les gusta. Prefieren lucirse con Mozart y Beethoven. Cuando los músicos chilenos salen al extranjero les piden música nacional… ¡y no tienen nada preparado!
—Pero, a pesar de todo, usted no ha dejado de componer y hacer música…
—Tengo alguna falla en la columna que me obliga a estar sentado, pero de la cabeza estoy muy bien. Imagínese cómo pesa esto después de quince veces que me dicen que no. Se supone que se premia a los que han hecho algo por la música de Chile y que tenga resonancia universal. Y yo creo que no voy a estar en dos años más.
“Las raíces se están muriendo”
Bianchi fue recientemente homenajeado por músicos como Valentín Trujillo, José Alfredo Fuentes, Santiago Cuatro y Maribel Villarroel en un gran concierto en la Fundación Telefónica. Incluso se le hizo una página de Facebook apoyando su candidatura al premio. Su currículum —tal como el de Luis Advis o Violeta Parra, que tampoco lo han obtenido— es impresionante: la chilenización del Te Deum (“me lo pidió el cardenal Silva Henríquez… la idea era hacer algo en español y que sintetizara la obra original en latín”), su trabajo mano a mano con Pablo Neruda (“tenía todo el derecho a tener un ego grande”), las “Tonadas de Manuel Rodríguez”, además de fantasías orquestadas, boleros y hasta música de películas.
—Usted intentó toda su vida fusionar la música docta con la música popular y el folclore. Como Gershwin…
—Eso es lo que siempre busqué. Empecé de niño jugando con el piano, haciendo música popular, arreglos pianísticos, fantasías. Y me di cuenta de que eso le gustaba a todo el mundo. Entonces empecé a trabajar eso en lo sinfónico y lo coral. Todo eso elevaba el espíritu. ¡Es que yo adoro este país! ¡Lo conozco prácticamente pueblo por pueblo!
—¿Y siente que tiene herederos en esta aventura musical?
—No tengo herederos porque nadie ha seguido mi onda. Las raíces se están muriendo si nadie las riega. Y yo siento que a nadie le importa. Sólo mi hijo Alejandro me sigue, y no lo digo por ser su papá. Queremos que Chile no se vaya. Soy miembro honorario del Club de Huasos Gil Letelier y he peleado por hacerle una estatua al huaso chileno. También un monumento a la guitarra. ¡No hay lugar donde ese instrumento no esté! Pero no pasa nada. Estoy en esa pelea siempre, pero todos dicen que es muy caro y nos quedamos en eso. Bueno, eso es Chile.
Ministro Cruz-Coke se reúne con Juan Pablo Izquierdo para felicitarlo
Esta mañana, el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, se reunió con el Premio Nacional de Música 2012, el aclamado director Juan Pablo Izquierdo, para felicitarlo durante el ensayo de la Orquesta de Cámara de Chile —que dirige y es elenco estable del Consejo de la Cultura—, debido a que el día anterior no pudo entregarle el galardón.
“Me llenó de orgullo que ganara el premio y me dio un poco de envidia ver al ministro (Harald) Beyer entregar un premio que debiésemos entregar nosotros”, comentó entre risas el ministro.
Añadió que el premio también va de la mano con “ir levantando orquestas distintas, mejorarlas, y también es un trabajo de difusión de la música nacional, lo que es muy importante y trascendente”, y que el galardón significa “la expresión de la consolidación de un trabajo que se hace con mucho tiempo, a veces silencioso o casi anónimo, pero que hoy la crítica nacional e internacional reconoce”.
Por su parte, Izquierdo declaró que “recibir el premio es un honor después de 50 años de profesión. Ayuda a nuestra labor, ya que hay mucha gente que está esperando lo que tenemos que ofrecer”.



