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La Segunda · 2012 · entrevista · Entrevista a Fernando Iwasaki

Fernando Iwasaki: "El W.C. es un extraordinario lugar para leer"

Cultura / Literatura

14 de agosto de 2012

Cinco de sus obras acaban de llegar a Chile: “Papel Carbón”, “Ajuar funerario”, “Helarte de amor”, “Inquisiciones peruanas” y “España, aparta de mí estos premios”, donde se pasea desde el erotismo a la historia latinoamericana.

Por J.C. Ramírez Figueroa

Fernando Iwasaki (Lima, 1961) es un escritor e historiador que estuvo dando una charla sobre “Los libros en el fin del mundo” en la UDP y otra sobre “Humor y literatura” —junto a Rafael Gumucio— en la Librería Lea+ del GAM.

En Chile acaba de publicar “Papel Carbón”, “Ajuar funerario”, “Helarte de amor”, “Inquisiciones peruanas” y “España, aparta de mí estos premios”. Una colección de piezas —de la editorial hispana Páginas de Espuma, distribuida en Chile por Liberalia— que exploran desde el cuento erótico a los experimentos narrativos, pasando por lo fantástico, la reflexión y el humor.

Quizás esa increíble versatilidad se deba a un hábito que tiene Iwasaki cada vez que llega a un país: visitar las librerías convencionales y “de viejo” en busca de la literatura nacional más olvidada o excéntrica.

“Ya Oscar Wilde decía que los escritores olvidados son los más interesantes. Pitol, en ‘El mago de Viena’, que son sus memorias, también habla de lo importante que fueron para él otros escritores excéntricos y raros. Lo que Borges siempre ha hecho es inventar una tradición de escritores que hemos convertido en propios: Macedonio Fernández, Lugones, el mismo Chesterton, que en Inglaterra no tiene la importancia que le damos nosotros”, explica.

Ese sería el camino a seguir, en lugar de “presionar la misma tecla siempre”. Para Iwasaki, “cada uno construye su propia tradición, su propio canon de escritores”.

—¿Y existe una ruta para llegar a esas literaturas?

—Hay itinerarios clarísimos. El primero es el de los escritores que hablan de otros escritores. Si recordamos a Unamuno es porque Azorín, Machado y Baroja escribieron sobre él. Lo que escribe el crítico de turno no lo recuerda nadie. ¿Qué vamos a recordar de Carlos Fuentes? Lo que ha escrito sobre García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Franz. Lo que un escritor construye sobre otro.

—¿Y el otro itinerario?

—Lo que dicen los libreros. Ahí hay dos categorías: la de las grandes superficies y la de las independientes. Y dentro de estas últimas hay una especie más sofisticada, que es el librero de viejo. Me encanta moverme por ese circuito de libros agotados y viejos.

Iwasaki —residente en España— defiende el rol del escritor latinoamericano en Europa y la necesidad de construir más puentes de difusión con la Madre Patria. Como a principios del siglo XX, cuando allá se desarrollaron muchas vanguardias. “Ellos son tan importantes para España como los del ‘boom’ de los 70. Eran los que más leían, tenían más mundo. Cuando Huidobro llegó a Madrid procedente de París, fascinó a todos los escritores españoles, que lo veían como algo especial, sobrenatural. Con Neruda y Edwards Bello pasó lo mismo”.

—Usted es crítico, pero a la vez lector. ¿Cómo ordena sus lecturas?

—Divido el trabajo de lo que leo por gusto. A lo primero le dedico las horas de trabajo, aceptando los límites que una novela impone. Lo que me gusta lo aprovecho sobre todo en mis viajes, el tren, las filas. Yo leo hasta en el baño. ¡Es un lugar extraordinario para leer!

Recorte de Plaza Cultura, del diario La Segunda, con el titular 'Escritor peruano Fernando Iwasaki: El W.C. es un extraordinario lugar para leer' y un retrato del escritor con la mano en el mentón
Recorte de Plaza Cultura, del diario La Segunda, con el titular 'Escritor peruano Fernando Iwasaki: El W.C. es un extraordinario lugar para leer' y un retrato del escritor con la mano en el mentón. Archivo original del diario — clic para ampliar.

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