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Crónica · 2003 · entrevista · Entrevista a Ismael Serrano

Ismael Serrano en Concepción: "Ojalá alguien retenga el eco de mi música"

Cultura / Música

7 de abril de 2003

Retrato de Ismael Serrano con una guitarra al hombro

El español vino, cantó y venció en Concepción. El público sabía las canciones de memoria y lo obligó a extender su recital dos horas.

Por J.C. Ramírez Figueroa

“Tal vez el amor sea el castigo para los que no saben estar solos. Aunque yo no lo creo así”, reflexionó Ismael Serrano en su show del pasado viernes. El público que repletó la Sala 2 del Teatro Concepción, cerca de 450 espectadores, entendió el mensaje a la perfección. De hecho varias mujeres subieron al escenario para regalarle botellas de vino, pancartas o simplemente darle un beso.

Es que este español (“madrileño, porque nadie es perfecto”) se las trae. Heredero de gente como Joan Manuel Serrat o Luis Eduardo Aute, logró cautivar a una sorpresiva tropa de fans que se sabían las letras de memoria. Ni él se esperaba tamaño recibimiento, que lo obligó a extender su recital dos horas exactas.

“Hace seis años vine a Chile invitado por Ángel Parra. Se trataba de un homenaje al Che Guevara en el Estadio Nacional. Aparte de él estuve con Silvio Rodríguez y otra gente que ha sido mi referencia desde siempre. Después me embarqué en una gira que me trajo acá, donde canté en el foro de la universidad”, relató.

A pesar de estos viajes —la gira continuó en Valparaíso y Santiago— para presentar “La traición de Wendy”, su cuarta placa, Serrano señaló que recién está empezando en esto de la voz y la guitarra. “Uno no capta la dimensión que puede alcanzar tu música. Siempre está la sorpresa. Yo no me esperaba esto y me tiene muy feliz”.

Por eso, el artista cree que los cantautores están más actuales que nunca. Señaló que hay una nueva generación que apuesta por otra sensibilidad musical. Según él, se viven tiempos terribles, pero saca a colación unas palabras que escuchó del escritor José Saramago en Madrid.

“El escritor José Saramago dijo en Madrid que hoy existen dos superpotencias. Estados Unidos y la Opinión Pública. En esta última está la urgencia de decirle no a la guerra. Nosotros con lo que hacemos debemos estar dentro del último bando. Es el único camino para cambiar este destino”.

Pero dejó en claro que no es uno de ésos que arenga a las multitudes. “Eso es para los políticos. Lo que me gustaría lograr con mi obra es que uno se sienta menos solo. Ese es el legado que espero dejar. Ojalá alguien retenga ese eco, porque ahí está el triunfo para un músico”, concluyó.

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